jueves, abril 9, 2020
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Parasite: Todxs somos el parásito de alguien

Lo primero que voy a decir sobre esta película es una clara advertencia de que si no la viste no leas esta nota, la guardes en lo posible y vuelvas cuando la hayas visto. Lo segundo que agrego, más a modo de recomendación, es que si llegaste acá buscando saber de qué va la peli hagas lo mismo, no sólo con esta nota sino con cualquier otra, andá al cine sabiendo que es un peliculón y que dura 2 horas y que la magia y el talento de Bong Joon Ho te cautive.

Ahora si, algunas líneas dedicadas a una de las mejores películas del 2019 que por calendario de estrenos recién ahora la podemos ver en el cine en nuestro país. En Parasite se cuenta la historia de cómo una familia (los Kim) que vivía en un sótano se introduce progresivamente en una casa de una familia adinerada (los Park) a partir de distintos trabajos que van tomando por medio de fraudes y engaños que origina el hijo. Todo parecía que le iba saliendo relativamente bien a esta familia hasta que promediando la historia empieza a convertirse esta película, que alternaba entre comedia y drama, en un thriller sustentado en el suspense y en la tensión que da vuelta lo que se venía viendo a partir de debates y prácticas que ponen en juego el honor, la dignidad y la moral de todos los personajes.

Parasite es experiencia audiovisual y sensorial impactante. Aborda problemáticas desde el relato, como también desde lo simbólico, que abarca la desigualdad, las injusticias y la lucha de clases, como así también las relaciones entre distintos grupos sociales, la discriminación y la pertenencia. En algún punto también parece tomar aspectos de la dialéctica del amo y el esclavo a partir de un abordaje que es transversal en la película que es el poder. 

En cada plano, Bong Joon Ho nos presenta una serie de elementos listos para más de una interpretación, hiladas por el concepto general de la obra que como analogía la denomina Parásito. El parásito se sirve de un huésped para alimentarse y sobrevivir. En la película se puede caer con una lectura clasista fácilmente al considerar dignos de esta metáfora a la familia Kim, por ser pobres y vivir en un sótano, pero el director también nos muestra una actitud parasitaria en los Park, quienes dependen para llevar adelante su vida cotidiana de la otra familia que cumplen distintos roles que aportan a su desarrollo y supervivencia. Además entre los mismos miembros de cada grupo hay también conductas similares, sirviéndose de un huésped de turno.

Este reconocimiento es uno de los puntos más fuertes al momento de terminar la película y preguntarse qué fue lo que nos dejó. Como en el “Joker“, hay cierto planteo en la reflexión de nuestras acciones, en esta obra también hay una intención de incitar una mirada retrospectiva sobre estas conductas y esta mirada clasista que parece sólo identificar ciertos comportamientos en determinados sectores, obviando quizás también los propios.

El cineasta surcoreano despliega todo su talento de dirección en esta película, alternando metáforas y mensajes directos preocupándose por un código que se traduce desde la expresividad de su elenco, lo audiovisual y lo narrativo, sin perder de vista el concepto de su obra ni dejándose llevar por algunos vicios que otros tienen en el cine de autor. Hay que agregar además uno de los puntos fuertes que son los planos que elige para mostrar lo que sucede en la historia, siempre abiertos y amplios, cerrándose poco a planos cortos, dándonos un panorama casi completo de la escena y exprimiendo al máximo el talento actoral de su reparto. 

Un párrafo aparte se lo lleva la banda sonora. Una historia que tiene tantos géneros y emociones necesita de los sonidos necesarios para potenciar los climas que busca generar. El compositor Jung Jaeil aportó su grano de arena desde las melodías más que justas y necesarias para crear ese plus que la enriquece aún más.

Bong Joon Ho potencia su fama a partir de esta película, su séptima realización, entre las que se encuentran como las más conocidas “Memories of Murder” y “Snowpiercer” en donde trabaja algunos conceptos que se vieron en “Parasite” dialogando con las injusticias y la realidad con una mezcla de géneros similares. Este recorrido por distintos géneros también se puede ver en otras dos cintas de este director: “The Host” y “Okja”. 

Para la ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes el año pasado, volvió a contar con su actor de cabecera, Song Kang-Ho, quien actuó en 4 de sus hasta ahora siete largometrajes.

En síntesis, sin ser una película que muestre algo distinto que haya hecho el director, pero sí con una mezcla de géneros precisa, excelentemente dirigida, con el soporte de grandes actuaciones, fotografía y banda sonora, esta historia se hará un lugar más que especial en la historia del cine surcoreano en particular y a nivel mundial en general, gracias a la forma en la introduce a partir de una puesta audiovisual magnífica una crítica y sátira social profunda visualizando la lucha de clases y otros conflictos sociales.

Calificación: 10/10

Título original: Gisaengchung
Año: 2019
Duración: 132 min.
País: Corea del Sur
Dirección: Bong Joon-ho
Guion: Bong Joon-ho, Jin Won Han
Música: Jaeil Jung
Fotografía: Kyung-Pyo Hong
Reparto: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam, Park Seo-joon, Lee Jeong-eun, Park Keun-rok

Luis Pelaez
Periodista, estudiante de sociología, CM y diseñador web. Fanático de Green Lantern, prefiero Dc sobre Marvel. Hincha de Vélez, casi juego con Del Potro @fortinducto
https://elpastoesparalasvacas.wordpress.com/