Lunes, octubre 22, 2018
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Historias sobre apropiaciones de conocimiento

En Europa el Parlamento aprobó modificaciones en los artículos 11 y 13 de la ley de copyright, lo que puede repercutir seriamente en los contenidos que se comparten por redes sociales y hacer de internet un lugar más aburrido con la desaparición de los memes o su difícil circulación. A raíz de esto, repasamos algunas historias interesantes sobre piratería, copyright y apropiaciones de conocimiento.

Para empezar hay que diferenciar la piratería común, esa que muchos y muchas empezamos a ver hace unos años con copias de dvds, cds y programas, de la “Des-comunal”. Sobre esta última nos detenemos para analizar y contar algunas historias en donde se observa cómo se succionan conocimientos y cómo en algunas situaciones estos provienen de bienes comunes que luego se mercantiliza a raíz de la exclusión de su propiedad.

Viajando un poco en el tiempo llegamos a 1474, al Acta de Venecia, en donde se conceden las patentes, que no son otra cosa más que derechos monopólicos sobre conocimientos técnicos. Estas no se la otorgan a quien inventa de la nada algo sino a quien trae a la región saberes que se desarrollaron en otro lugar. Si se analiza la palabra, Inventor viene del latín Invenire, que significa hacer venir.

Entre las historias de apropiación de conocimiento, la primera llega desde Estados Unidos. Desde inicios y hasta finales del siglo xix, este país se aprovechó de los conocimientos ajenos para vender libros que copió de Gran Bretaña, a precios más que accesibles hasta que observaron que era más redituable sacar ganancia registrando y cobrando por su impresión a sus propios productos.

El teléfono según muchos textos históricos fue un artefacto que inventó Alexander Graham Bell, quien incluso cuenta con la patente que le reconoce esa labor. No obstante, su creación se le debe al ciudadano italiano Antonio Meucci. En 2002 la Cámara de representantes de EEUU le terminó de reconocer su trabajo, aunque un poco tarde.  Por problemas económicos, este inventor tuvo que dejar su invento en una casa de empeño, tiempo después quiso retomar la posesión de su artefacto pero le anunciaron que se había !perdido”. Al rato inició una carrera de demandas y registros para quedarse con la patente pero no pudo mantener los trámites y terminó perdiendo la batalla con quien finalmente terminó siendo reconocido como el creador del teléfono hasta la rectificación del Congreso.

Otro origen curioso es el de Hollywood. En 1897, Thomas Edison obtiene su patente sobre una cámara de cine, diez años después le dan el mismo privilegio sobre el material fílmico en la costa Este de los EE.UU, lo que permite una apropiación desmesurada de ganancias sobre estas producciones. Esto originó que algunas compañías busquen una forma de evitar pagarle regalías a Thomas Edison. Entre estas se encontraban Paramount, Fox Twentieth Century, Warner Bros. y Universal Studios, quienes decidieron mudar sus estudios hacia el oeste, para evitar la fiscalización de Edison. De esta forma nace Hollywood al haber además construido una ciudad en California para los trabajadores de una de las firmas llamada Universal City.  

Estas y otras historias más como el origen del Cotton Gin, invento que realizó un esclavo, algunas melodías de comunidades que se apropia la música comercial, la falta de registro de creaciones colectivas, las patentes químicas que Estados Unidos se apropio de Alemania luego de la primera guerra mundial, las ganancias que tienen las redes sociales desde los clicks originados por intereses y gustos que aportan en información sus usuarios que consumen publicidad, entre otras más las comentamos en esta columna. Escuchala en nuestro canal de Ivoox y recorte de RadioCut.

Luis Pelaez
Periodista, estudiante de sociología, CM y diseñador web. Fanático de Green Lantern, prefiero Dc sobre Marvel. Hincha de Vélez, casi juego con Del Potro @fortinducto
https://elpastoesparalasvacas.wordpress.com/