Miércoles, agosto 22, 2018
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Clases de Merlí parte II: Epicuro, Los Escépticos, los sofistas, Hume, Nietzsche

A pedido del público continuamos repasando lo mejor de las clases de Merlí. El mes pasado publicamos sus primeras lecciones y ahora te dejamos las últimas de la primera temporada. Que lo disfruten.

Epicuro

pol rubioEl filósofo del hedonismo. Los hedonistas vivían una vida dedicada exclusivamente al placer. Epicuro tenía una vida muy sencilla. Tenía una casa muy sencilla, con un pequeño jardín. Llevaba ropa muy modesta y tenía suficiente con no tener sed y no pasar hambre. Lo que buscaba Epicuro era la ataraxia. Es decir, la ausencia de toda perturbación. Consideraba que el hombre feliz no es el que experimenta los placeres más intensos, sino el que consigue evitar el sufrimiento.

– Todo muy bien Merli con la vida sencilla y la atarxia, pero y el dinero, ¿qué? Sin dinero, no vas a ninguna parte

– ¿El dinero? Epicuro te diría que si tienes mucho dinero y muchas tarjetas de crédito y todo eso, y no tienes amigos, nunca serás feliz. Los amigos de verdad son los únicos que te dan la posibilidad de no sufrir en esta vida. ¿Qué prefieres? ¿Tener mucho dinero y no tener amigos? ¿O tener amigos aunque no tengas ni un centavo?  

Los Escépticos

-¿Alguien sabe quiénes son los filósofos escépticos? Los escépticos basaban su filosofía en la práctica de la epokhé (Suspensión del juicio). Estar atento a las cosas que pasan, pero no pronunciarse sobre la realidad. Esa era la filosofía de los escépticos.

– ¿Pero la filosofía no, no es al revés? Quiero decir, ¿no es implicarse e nla realidad, cuestionarla, ahcer que pasen cosas?

– Si, pero esta filosofía es justamente lo contrario. Los escépticos no aspiraban a nada más que al silencio para no tener que separarse de la realidad de las cosas que pasan. Se limitan a observarlas. El escéptico mira con atención, examina, considera los hechos y calla. No emite juicios. Epokhé.

– Okay, pero entonces el epokhé ese no funciona si pasan cosas fuertes ¿no?

– Si pasa alguna cosa grave pues seguramente sí, cuesta más practicar el epokhé, si. Bueno, y tal vez debas afrontar la adversidad y no distanciarse del todo de los hechos.

Repasá las clases de merlí parte I

 

joan merli– Pirrón de Elis, el primer pensador escéptico, viajaba en un barco y hubo una fuerte tormenta. Y los marineros le preguntaron asustados qué podían hacer para salvarse. Y él les dijo, “no hagan nada”. Los que intentaron salvarse murieron y los que le hicieron caso, se salvaron.

– ¿Estas paridas también entran en el examen?

– Pirrón se dio cuenta de que no había manera de entender la realidad, que no podemos entender las cosas tal como son. Por eso practicaba el epokhé a todas horas. Hasta el punto en que cuando caminaba directo hacia un precipicio se comportaba como si no fuera real. Y eran los que lo seguían los que lo salvaron de despeñarse. Y así vivió hasta los 90 años.

Los sofistas

Luego de un conflicto con Eugeni en donde recibieron un castigo los Peripatetics.

– Tienen que ser un poco más sofistas. Los sofistas habrían convencido en un par de minutos a Toni, de que ninguno de ustedes le envió la mierda a Eugeni y encima Toni les hubiera pedido disculpas.

– ¿Y esos quiénes eran, flósofos?

– Los sofistas eran unos pensadores que surgieron en Grecia en el siglo quinto antes de Cristo. Eran profesionales de la palabra, los reyes de la oratoria. Platón los criticaba porque decía que eran vendedores de motos. Los sofistas convencerían de que Eugeni es el mejor profesor del instituto.

Georgias, Protágoras, Critias. Eran algunos de los sofistas más importantes. Eran los ilustrados, los educadores de la época, como ahora lo somos sus profesores, mal pagados, eso si. Cuanto más preparado estás, menos oportunidades tienes. Si encuentras trabajo, con suerte, está mal pagado. Y si no encuentras, te ves obligado a dejar el país.

– Entonces? No apoyas que estudiemos?

– Evidentemente que si, pero lo apoyo en relación a tener interés por las cosas, a tener curiosidad por saber, por el conocimiento en sí mismo. Interés por el estudio, si, pero no porque esté fijado en un temario. Miren, Aristóteles decía, que el mejor saber es el que no sirve para nada. Es decir, saber por saber no para obtener nada a cambio.

– Si a mi no me gusta la filosofía, ¿qué hago aquí?

– Te la comes con patatas y ketchup! ¿Cuando eran pequeños les ponian verduras para cenar? Y si no les gustaban se las comían y punto. Pues para algunos, la filosofía será una miserable col con patatas. Y para otros será un plato de caviar.

– Maldición, Merlí, primero dices que estudiar no sirve de nada porque no tendremos trabajo. Y después defiendes los estudios. Dinos, ¿Qué tenemos que hacer?

– Mira, Pol, hace miles de años la gente de su edad se pasaba el día cazando mamuts y fornicando entre matorrales.

Merlí sale del aula

– A donde va? No estabamos hablando de educación?

– Si, de educación hablábamos. El sistema los quiere aquí encerrados, para que el día de mañana sean productivos. Algunos, los que tengan suerte, trabajarán en lo que les gusta. Pero la mayoría, mientras trabajen, contarán los días que faltan para que empiecen las vacaciones. Y lo peor, se encontrarán comiendo delante o al lado del mediocre que les paga.

– Pero, pero Merlí, ¿eso que dices no es contradictorio, con lo que dijiste antes?

– Claro que sí! Eres una contradicción con patas, Merlí!  Ahora nos estás pintando el trabajo como una tortura. ¿Qué hacemos? ¿Quedarnos en casa hasta que tengamos cuarenta años?

– ¿Y por qué no? En general sus padres lo han tenido más fácil que ustedes. si tienen dinero, qué paguen!

– Un momento, toda la vida los profesores nos han dicho que debemos esforzarnos, que el futuro es muy importante que si no, no haremos anda.. y ahora vienes tú..¿y el esfuerzo a la mierda?

– Si, es verdad, ¿qué tenemos que hacer?

– ¿Ustedes qué piensan? Eso es lo que importa. ¿Valoramos más las cosas porque nos han supuesto un esfuerzo? No se ¿qué preferis? ¿Una moto gratis en la puerta de casa o conseguirla trabajando tres años vendiendo hamburguesas?

– Yo? A la mierda el sacrificio, yo quiero la moto gratis!

– Yo también (gritan todos)

Pol: – Es que aún no sé, no sé qué piensas Merlí! Te lo cargas todo, y después hacerlo hablas bien de ello…. ¡Es que tu eres un sofista!

– Es verdad.

Hume

– ¡Pero Merlí, claro que mañana saldrá el sol! El sol sale cada día.

– Que el sol salga cada mañana es un argumento lo bastante sólido como para pensar que saldrá también mañana?

– Amigo, claro que sí, ¿No?

– David Hume diría que no.

– ¿En serio? ¿Él creía que no saldría el sol?

– Decía que la repetición, el hábito, no explica la verdad sobre las cosas. Hume era empirista, es decir, que basaba los conocimientos en la experiencia. No puedes tener la experiencia del mañana, ¿lo entienden? O esta mesa, por ejemplo, creen que la están viendo, pero no hay ninguna certeza sobre eso.

– ¿Me estás diciendo que la mesa no existe?

– Hume no dice que la mesa no exista, sino que lo que percibimos son sensaciones de colores, de formas, de tamaños..

– Pero el sol sale cada día y eso es una mesa.

– Intenten entenderlo, el tenía un problema con la idea que nos hacemos de las cosas, si? Pero de lo que no tenía dudas, era de los sentimientos. Estaba convencido de que, en los seres humanos, hay un sentimiento natural de benevolencia, excepto en los banqueros, claro.

tania merli– Hume decía que tenemos una disposición natural a ser buenos con los demás. Por eso trajeron comida para la campaña de colecta de alimentos, pero, en el fondo y, con ello, contradigo a Hume, ¿no podría ser que lo que queremos es sentirnos bien con nosotros mismos?  Das un kilo de arroz y hasta el año que viene no hace falta preocuparte por tu mala conciencia. Nosotros sufrimos las consecuencias del enriquecimiento de unos cuantos hijos de puta, y en vez de pedirles explicaciones, qué? Nos convertimos en hermanitas de la caridad.

– Un momento, no está bien ayudar a los necesitados?

– Tania, a ver, si alguien rompe la ventana de tu casa, por ejemplo, ¿Te parecería justo pagar la reparación?

– No

– No, verdad?

– ¿Por qué diablos debemos cumplir nosotros la penitencia que deben pagar los desgraciados que provocaron todo esto? Para combatir el hambre en el mundo, hay tiempo de sobra. Pero para salvar el sistema financiero todos son prisas. Escuchen, pagamos impuestos para que, entre otras cosas, estén garantizados los alimentos básicos para todos. Si hay gente que no puede comer, que pasa hambre, es que alguien estuvo gestionando mal mis impuestos. Por tanto, no pienso poner ni un euro para arreglar lo que ellos destrozaron.

– ¡Claro que no! ¡A la mierda!

-¿Alguno sabe qué significa la palabra filantropía?

El amor por la humanidad. Tania, imaginate, estás caminando al lado de un lago y estás estrenando unos zapatos nuevos preciosos que te encantan y que te costaron 70 u 80 euros. Y de repente oyes unos gritos de auxilio. Es un niño que se está ahogando. Es urgente. Estás sola. No hay nadie más. Si te tiras para salvarlo despídete de los zapatos. ¿Qué harías?

– Está clarísimo. Me darían igual los zapatos. Lo salvaría.

– ¿Si?

– Si, seguro. Muy bien. ¿Y ustedes? ¿Si? ¿Todos?

– Si lo tienen tan claro, ¿por qué no renuncian a comprarse esos zapatos y destinan los 80 euros a colaborar con una ONG que, con ese dinero, comprará medicinas básicas que salvarán a niños en África? Lo que quiero decir es que no me interesa en qué gasten el dinero. Me interesa saber en qué no lo gastan. Si reflexionan un poco, se darán cuenta de que cada día, con un gesto minúsculo, como dar comida para la campaña, pueden colaborar para que las cosas sean mejores. Como decía Hume: “También se aprende de ayudar a los demás”.

Nietzsche

La vida es una fiesta en la que coincides con mucha gente. Van llegando nuevos invitados, pero también hay otros que, por la razón que sea, se van antes. A todos nos tocará irnos algún día, no se olviden. Lo peor de todo es asumir que la fiesta continúa sin nosotros. Como dice el refrán: “La vida continúa”.

Nietzsche habla de la muerte. Concretamente de la muerte de Dios. Dice que entre todos lo matamos porque los hombres ya no lo necesitamos para vivir. Hasta ahora, vivimos bajo la sombra de un padre protector que nos dijo cómo comportarnos, nos hizo sentir culpables cuando no hicimos bien las cosas. Pero ahora podemos romper con ese padre.

ivan blasco

Podemos construir valores que no tengan nada que ver con la idea de Dios. Por lo tanto, podemos vivir como decidamos.

– No somos un rebaño de ovejas que debemos obedecer siempre las reglas. A la mierda cualquier forma de servilismo. Nietzsche rechaza al que se limita a seguir a la mayoría y que no cuestiona nada y no tiene pensamientos críticos. ¿Cuántos de ustedes ven el mundo y piensan: “Es así y no hay nada que hacer”?
– A mí me pasa porque pienso que cuesta mucho cambiar las cosas.
– Ya, Tania, pero no olvides que, salvo la naturaleza, el resto de las cosas las creó el hombre. Y por lo tanto, el hombre las puede cambiar también. Yo, al igual que Nietzsche, y por eso quiero que este filósofo los excite especialmente, reivindico el hecho de no tener miedo a la diferencia.
-Ya, pero si todos pensáramos como Nietzsche, nos convertiríamos en otro rebaño de ovejas, ¿no?
– Tienes un punto más en el examen.
– ¡Vamos!
– Y si fuera así, no necesitaríamos a un Nietzsche, pero tal vez aparecería otro para romper lo que piensan las masas. Nietzsche dibuja la figura del superhombre, un superhombre que busca nuevas experiencias, que ama el riesgo, que es valiente.
– Me está definiendo!
– anda ya
– A mi me define!
– Callense pesados, nuestro superhombre llegará ya y se llama Ivan Blasco.

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Luis Pelaez
Periodista, estudiante de sociología, CM y diseñador web. Fanático de Green Lantern, prefiero Dc sobre Marvel. Hincha de Vélez, casi juego con Del Potro @fortinducto
https://elpastoesparalasvacas.wordpress.com/