martes, febrero 18, 2020
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La Trágica Puerta 12 – Leyenda Urbana del Barrio de Nuñez

Sucedió en Buenos Aires el 23 de Junio de 1968. En un encuentro por el campeonato local de fútbol, se enfrentaban los dos equipos más grandes de la categoría superior del deporte más popular de la Argentina: River Plate, club del barrio de Núñez, y Boca Juniors, combinado del vecindario de La Boca. El partido, jugado en el estadio de River Plate, transcurrió sin mayores incidentes y acabó en un empate sin goles.

Las dos parcialidades, separadas por una profunda rivalidad, cometieron actos de violencia menor, que desgraciadamente el mundo del fútbol y sus autoridades se han acostumbrado a tolerar. Sin embargo, nadie adivinaría qué era lo que sobrevendría después.

Varios minutos antes de que terminase el encuentro, un muy nutrido grupo de simpatizantes de Boca comenzó a retirarse del estadio y transitar por los accesos que llevan a la salida del público visitante.

Se trataba, en el caso de la puerta de acceso 12, de un sector de escaleras estrechas  que desembocaba en una salida a la cual debían desmontarse los molinetes que controlaban la entrada al estadio para que no estorbaran el paso de los concurrentes. Es aquí donde las versiones comienzan a diferir: el testimonio de algunos testigos presenciales afirma que el flujo de la multitud se vio impedido por los molinetes, que no habían sido retirados; otros aseguran que la puerta estaba cerrada y atrancada. Una tercera versión, que incluye datos políticos de la época, asevera que grupos policiales se acordonaron en el acceso 12 y rechazaron la salida de la multitud. Quienes sostienen esto recuerdan que por ese entonces la Argentina se encontraba gobernada por una rígida dictadura militar que ya había incurrido en numerosos actos de represión, y que ese accionar militarizado era una represalia por choques con fuerzas policiales que había protagonizado momentos atrás una parte de los simpatizantes.

Quizás todas las versiones sean parcialmente ciertas; lo seguro es que en pocos minutos una enorme cantidad de personas quedó encerrada en una trampa mortal: quienes habían sido empujados hasta el extremo de los molinetes de acceso y la puerta eran aplastados por los que continuaban avanzando desde las escaleras que conectaban la salida con la tribuna.

El saldo de muertos fue horrorosamente alto: 71 personas, en su mayoría menores de veinte años, perdieron la vida, en tanto que decenas más resultaron seriamente heridas. Los cadáveres se apilaron en la calle en espera de ser llevados a la morgue, y cientos de objetos personales, ropa y calzado yacían tirados en el lugar del hecho. La escena, de acuerdo a quienes aún hoy recuerdan con espanto los momentos vividos, era propia de una película de horror.

Décadas han pasado desde el luctuoso suceso. De a poco la memoria de los argentinos ha ido olvidando esa desgraciada tarde de 1968. Sin embargo, quienes concurren asiduamente al estadio del club River Plate cuentan que misteriosos acontecimientos tienen lugar cuando se aproxima cada aniversario de la tragedia: la zona, que ha sido rebautizada como Acceso L, es escenario de actividad paranormal ligada al anclaje de almas en pena conectadas a un hecho violento del que no consiguen emigrar a regiones más elevadas del plano siguiente: lamentaciones, ayes de dolor, susurros, puertas que se cierran o abren sin que nadie las mueva; todo hace pensar que el sector que fue hace tantos años escenario de la tragedia está habitado por fantasmas de quienes fueron las víctimas.

Otro indicio de actividad paranormal es la materialización de objetos que pertenecen a otra época. La materialización es un fenómeno del mundo esotérico que revela una ruptura del equilibrio energético a causa de un suceso violento que, en general, pone fin a una o varias vidas: la energía perdida violentamente por las personas fallecidas de manera tan horrenda cristaliza en esa materialización, como forma de expresión de esas almas que no hallan paz. Se habla de aparición inexplicable de ropa, zapatos, gorras, banderines. Los objetos son guardados cuidadosamente, pero pocos días después de los aniversarios desaparecen, ya que la energía que provoca su materialización se disipa.

Una curiosa leyenda urbana conectada con la tragedia de la puerta 12 habla de una secreta ceremonia de iniciación que los jugadores más jóvenes de River Plate deben realizar para ganarse el favor de las almas en pena y de ese modo canalizar esa energía de forma favorable. La ceremonia, que es a veces erróneamente confundida con un exorcismo (no es tal cosa, ya que la presencia de esos espíritus no constituye una posesión) es un acto propiciatorio que rinde respetos a las almas de los muertos y unifica energías para que logren ascender a regiones más altas.

En 2008, el documentalista Pablo Tesoriere realizó el film Puerta 12, en el que se rememora el siniestro y se reconstruyen las versiones de lo que fue la peor tragedia del deporte argentino.

Javier Montiel
Periodista! Conductor y productor de @DesconOk, Sábados de 16 a 18 hs por @RadioArroba. Hincha de Huracán, amante de la música, el teatro y la gente pelirroja
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