jueves, junio 27, 2019
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Death Note: ¿Qué desastre acabo de ver?

Estados Unidos faltándole el respeto a una obra japonesa por millonésima vez y Netflix restando puntos como creadora de contenidos.

Por Sebastian Perez.

Ya se sabía que esta película había dividido las aguas como solo las adaptaciones Japón/Estados Unidos logran crear. Mucho revuelo por todas las redes. Muchos haters, casi tantos como gente esperanzada en que iba a ser un peliculón. Lamentablemente los haters y negativistas tenían razón. Death Note, la película: inmirable.

No voy a entrar en los aspectos técnicos o en las fallas de los pocos efectos especiales que tuvo la producción, como las miniaturas pesimamente hechas o este “Ryuk” que rara vez se veía bien y a  cuerpo completo (media pila Netflix, no costaba tanto); este texto se va a centrar en algo vital y que no se puede dejar pasar: La destrucción siniestra que tuvieron todos los personajes de la historia.

Arranquemos con Light “Turner”. Cambiale el apellido, te lo acepto, ¡pero Light no es así como se mostró en este estreno! Es un tipo increíblemente frio, calculador. No tiene sentimientos. ¡No vende sus ideales por una minita!! Y está convencido de que es un Dios. No duda. Su familia nunca fue su prioridad, su búsqueda de “limpieza” terrenal si lo era. Si te gustaba el Light del manga o anime, prepárate para odiar a este nuevo, pero fuerte. Ojo, no digo que el actor sea malo, es un muy buen interprete del detestable personaje que le inventaron.

Sigamos con los tres secundarios antes de “el postre”. El padre, diría el menos distinto, pero aun así no logras entenderlo. No hace nada relevante. Watari, el tipo inteligente y fiel que conocíamos acá no existe. ¿Tuvo relevancia en la película? Si. ¿Fue leal a lo que conocimos? No señor.

La que interpreta a “Misa”, la única que representa la maldad de alguna manera en las 2 horas de maltrato psicológico que recibí. Otro personaje totalmente opuesto a la historia original, porque de verdad no respetaron nada, solo la parte de que el cuaderno mata gente y agradezcamos. Esta Misa que nos dieron es la manipuladora, la inteligente, la única que muestra un poco de las batallas mentales que vimos en nuestros tiempos; pero muy brevemente, no se emocionen.

Y llegamos al punto más indignante de la película: L. ¿Se acuerdan de L? ¿Que era un tipo apasionado pero frio a la vez, pensante y que nunca se dejaría llevar por un impulso? Bueno, nada de eso se ve acá.

Teniendo en cuenta que nunca se ve la rivalidad de creencias entre L y Light, nunca se muestra como luchan para determinar quién es la “Justicia”, aspecto vital en la historia original; L es el personaje que se lleva la peor parte en la versión 2017.

Con una interpretación sobreactuada al extremo, nada fino en sus movimientos, hiperactivo por momentos. Es como si realmente el objetivo de los guionistas hubiese sido invertir todas las personalidades presentes en la historia. L piensa muy poco y actúa mucho. Se manda solo, pero dejando de lado la evaluación de consecuencias de sus actos y los de los demás. Busca resolver todo rápidamente, no se llega a sentir nunca, ni por un momento, la dicha de sentirnos en la mente de L, como si estuviésemos pensando juntos que paso dar ahora. No hubo tiempo para eso, parece ser.

Hay mucho más para remarcar, momentos musicales que combinados con la escena del momento resultan vergonzosos, escenas tipo Destino Final y podría seguir enumerando; pero véanla ustedes mismos y saquen sus propias conclusiones. Esperamos muchos años para que nos decepcionen así.